21 de agosto de 2019. Dasha ha sido mi fiel compañera este verano y hoy, a un par de días de irme y volviendo a estar ella y yo solas, pienso lo mucho que voy a echar de menos sentir su respiración agitada y su compañía silenciosa tooooodos los días. Que me persiga allá donde voy y se siente ahí para estar donde yo esté. Que me despierte a besos y se me tire encima cual potra. Verla avanzar en su relación con la piscina y verla pedirme que le tire la pelota. Escucharla ladrar al camión de la basura o a los gatos que pasan por delante de casa. Ver su relación con Kikin: lo mucho que se cuidan y se acompañan. Verla dar vueltas sobre sí misma por la noche pidiendo un regalito (aunque en realidad mi hermano diría que esto nunca lo hago yo).
Aún no me explico cómo hacen los perros para ser la mejor compañía. Si por mi fuese, la llamaría Sombra, aunque en realidad “regalo de la vida” tampoco es nada desacertado. Mi paz. Eres demasiado. 

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