13 de octubre de 2019.
A modo de diario te escribo hoy, yo del futuro. 

Te escribo esto sentada en la silla del cuarto de Linde Allé, con la persiana abierta para que entre la luz por la parte de arriba pero que no me vea la gente, con el cuadro del abuelo en mi mano derecha (como siempre) y con el primer trabajo de Energy Economics por entregar. Pero mira, he decidido plasmarte en letras escritas lo que te dijo la prima Katherine ❤ el jueves pasado cuando saliste de Nordea tras haber pedido el NemID y que, una vez más, no pudiesen ayudarte. 
Recuerda cuánta impotencia tenías, qué pequeña empezaste a sentirte en una ciudad tan grande, sin tu familia cerca, sin ese abrazo o ese apoyo incondicional al volver a casa. Sin los cuadrúpedos con su alegría de saludar. Recuerda cómo empezaste a pensar que toda la experiencia se te quedaba grande. Que tal vez esto no estaba hecho para ti. Que quién te mandaba a ti a irte de España, con lo bien que estabas ahí. Recuerda tus lágrimas de cocodrilo, densas y amargas. Pesadas. Tu estrés. Tu corazón comprimido al máximo y arrugado. Recuerda la rabia que te dio todo. Recuerda cómo se iban sumando las cosas mentalmente: no solo ese trámite burocrático, sino eso, más esto, más eso, más aquello... Recuerda también, que pensaste en la prima como la primera persona a la quien acudir y que te respondió tan solo unos minutos más tarde. Recuerda cómo se te fue descomprimiendo el corazón con cada segundo de sus audios. Recuerda cómo salieron esas últimas lágrimas tanto más ligeras mientras le escuchabas. Recuerda cuánta paz te generó. Recuerda cómo tu respiración volvió a la normalidad cuando habías oído dos audios. 
Adelaida, recuerda la magia que tienen algunas personas y sé eternamente agradecida con la vida por ponértelas en el camino. 
Gracias infinitas prima. Me quedaré corta siempre. Fuiste miel para el nudo de mi garganta, fuiste paz para la presión del corazón y fuiste ese pilar (una vez más) que evitó una caída más honda. De hecho, me agarraste en medio de la caída y me levantaste. Poca gente tiene ese súper-poder. Eres magia. 

"El estrés es normal, es real. Estás tratando de hacer todo y no tienes tiempo. Eso abruma. Y el estrés es físico, no psicológico. Y una de las maneras saludables con las que uno suelta esa tensión es llorar. Si tu cuerpo necesita desahogarse y soltar tensión, pues suelta. No es ni débil, ni estúpido, ni nada. Es super saludable. Llorar es importante. 
Si estás en alerta, eso afecta la manera en la que tu cuerpo distribuye los recursos. Es decir, evolutivamente, si estabas estresada o ansiosa, es porque te iban a atacar y entonces el cuerpo mandaba toda la glucosa, hormonas, químicos y el agua a los brazos, tejidos musculares y todo eso para poder luchar. Entonces se drena el cerebro de recursos y es muy difícil encontrarle soluciones a los problemas. Uno tiene un 30% menos capacidad de usar el lóbulo prefrontal cuando está estresado que en otros momentos. La auto-protección, en términos de recursos, se vive en el cuerpo, no en la mente. 

Por otro lado, claro que tienes que estar allá!! Claro, claro. Pero crecer duele. Piensa, como si tu no supieras nada de crecimiento, en lo violento que es ver crecer una semilla. Si uno no supiera que es que va a llegar a una flor, uno no entendería nada. Es excesivamente violento. Es un montón de sufrimiento. La semilla duele y muere. Pero todo proceso de crecimiento es así. Implica creación, destrucción, creación, destrucción. Y eso, en lo humano, significa destrucción de zonas de comfort, de maneras de pensar, de relaciones que fueron. ¿Va? Pero es implícito en el proceso de creación. Y tú en este momento estás creando posibilidades para ti misma, creando futuros nuevos, relaciones nuevas, capacidades nuevas tuyas, aspectos nuevos de tu personalidad. Eso es espectacularmente hermoso. Empoderador e importante. Uno no se puede quedar quieto. No es el propósito de tu espíritu. El propósito del espíritu es abrirse, abrirse, abrirse y abrirse hasta que pueda contenter el universo. Y ese proceso puede doler. Bueno, puede doler no, duele.

Y no solamente los procesos de crecimiento duelen sino también los cambios. Y la ansiedad es querer estar segura, querer estar protegida, querer no experimentar estrés. Pero el mundo está lleno de incertidumbres y tu no puedes controlar todo a no ser que construyas una barrera casi tan grande como una fortaleza en la que nadie entra, nada en el mundo pasa, todo se queda igual y tú te quedas en casa. Si haces eso, entonces no te pasará nada nunca. Pero el problema de eso es que lo que se queda dentro, no recibe luz, tampoco recibe nutrientes, ni crece. Se debilita. Se enferma. Con poco color. Y muere. 

El cambio es un proceso de abrirse, pero uno al abrirse se abre a más estrés pero también a más amor, más color, a más conocimiento, mas posibilidades y más posibilidades de servicio. Y tolerar esa incertidumbre y tolerar el estrés y aprender, es la libertad. Es lo que estás aprendiendo en este momento y yo sé que eres capaz. 

Hay que tener fuerza para crecer. Y la fuerza está en la semilla de tu ser. Ten fe en ti y en tu alma. Si uno no tiene fe en el proceso del crecimiento de la semilla, imagínate todo el miedo, la rabia, el dolor y la destrucción que eso puede generar "sin más". Pero eso es para algo. Y lo que yo veo en ti es: mira tu ser donde está, mira tus capacidades cognitivas, mira tu tendencia hacia las matemáticas y la ingeniería MÁS el espíritu de amor, de fe, del planeta y de querer los animales. ESO NO ES GRATIS. Y lo que estás estudiando no es gratis. ¡Esto tiene un propósito mayor! Para lograr el propósito mayor de lo que va a ser como la expresión de lo que es Adelaida y la vida de Adelaida que existió desde que era semilla, tienes que aprender todas estas lecciones, y todos estos cambios y dolores, para aprender todas estas lecciones y poder realizarte. No es gratis. No es gratis tu sensibilidad y tus estudios. Vas a tener un propósito mayor en una realidad universal en la que estamos todos y vamos a necesitar ingenieras como tú a la que les importa el planeta. Hay un diseño más allá que existió desde antes de tu nacer. Y el proceso de llegar a realizar ese propósito, implica que -igual que en todo lo que hay en la naturaleza, igual que en el mismo tejido muscular- te rompas, te quiebres, te abras. Es lo mismo. Eres parte del universo, con todas las mismas leyes que implican ser parte de este mundo. 

Y por último, también piensa que si estás haciendo lo que deberías estar haciendo, es REAL que para la Adelaida de ayer, la Adelaida potencialmente de hoy, te quedó muy grande. ¡Claro! Precisamente por eso te tienes que fracturar y tiene que haber ese proceso doloroso de crecimiento que es estirar lo que es Adelaida. Y vas a ver que después eres capaz. Y eres capaz de acoger lo que es eso. Acoger lo que el mundo te está pidiendo. Y luego avanzarás y la siguiente cosa te va a quedar muy grande. Y otra vez empezará el ciclo. Te tocará abrirte, con todo el dolor que eso implica, hasta que puedas acoger lo que el mundo te va pidiendo. Hasta que te realices. Así es la vida."  




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