Hoy, mientras hacía el amago de estudiar, he leído en uno de los típicos links 'tontos' que salen en Facebook pero no me ha parecido tonto. Me ha encantado. Me ha encantado porque desde siempre creo que no tenemos un alma gemela. Tenemos muchas. Muchísimas. Tenemos tantas que no somos ni siquiera conscientes. Me atrevería a decir que tenemos -como poco- una en cada ciudad del mundo. Podemos conectar con infinito número de personas. Sólo hace falta un click. Dos ruedas que engranan. Una conexión. El famoso feeling. Para mi el 'feeling' no es necesariamente para un amor de relación, es un amor profundo y sincero hacia un amigo que es la leche, es hacia una persona con la que te vacilas cada vez que os cruzáis y te arregla el día, es hacia ese chico con el que has hablado una vez en tu vida pero te marcó, o, con el que hablas muchas veces durante tu vida aunque sea solo un hola y adiós... y ¡menudo hola y menudo adiós!, es feeling hacia ese profesor que te hizo amar una asignatura, feeling por los amigos que te mandan notas de voz o fotos borrachos acordándose de ti, feeling por esa persona que te ve perdida en la calle y te ofrece ayuda, es feeling hacia esa persona que confió en ti cuando ni siquiera tú lo hacías, feeling con la persona que te hace reír cada segundo que pasáis juntos, feeling por esa que te da el abrazo más hablador de la galaxia, es feeling hacia ese compañero que te anima a hacer algo o te felicita por haber hecho algo que creíste haber hecho mal... es feeling hacia la gente que te rodea, es sentirse enamorada de los pequeños detalles, de la vida, de tu gente. Es el hilo rojo, según los japoneses. Y me encanta que una corazones. 

"Para los japoneses, que saben tanto e intuyen más, las relaciones humanas están predestinadas por un hilo rojo que los dioses atan a los dedos meñiques de aquellos que se encontrarán en la vida. De acuerdo a la leyenda, las dos personas conectadas por este hilo tendrán una historia importante, sin importar el lugar, el tiempo o las circunstancias. El hilo rojo se puede enredar, contraer y estirar, como seguramente a menudo ocurre, pero nunca se puede romper.
Esta leyenda, tanto más estética que la de las almas gemelas, surge cuando se descubre que la arteria cubital conecta el corazón con el dedo meñique (que es la misma razón por la que en tantas culturas se cierran promesas al entrelazar este dedo con el de otra persona). La delgada vena que va del corazón a la mano se extiende por el mundo invisible para terminar su curso en el corazón de alguna otra persona. Pero a diferencia de otras supersticiones amorosas, la japonesa no se limita a la pareja, ni a una sola persona a la que estemos destinados a encontrar. Habla de una suerte de ramificación arterial que surge de un dedo hacia todos aquellos con los que haremos historia y todos aquellos a los que ayudaremos de una manera u otra. Para la imaginación ontológica, el mito del hilo rojo es una manera de entender nuestro itinerario de encuentros como una trama predeterminada donde las relaciones de pareja, los roces íntimos y todas las pequeñas historias que enlazamos con otros no son triunfos ni accidentes del azar sino parte de un tapiz escarlata cuyos hilos nos fueron dados al nacer pero nosotros tejimos."



http://elperlanegra.net/la-leyenda-del-hilo/

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