Querido blog. Menos mal que existes sobre todo en días como hoy, que necesito contarte cosas de ayer. No sé si necesito contártelas a ti o sólo sacarlas de mi. Ojalá algunas cosas pudieran ser contadas y olvidadas y en cambio, pudiera recordar otras por el resto de mi vida. De ayer, mitad y mitad. Pero siempre lo bueno pesa más, no?

Necesito contarte que estuve todo el día con un nudo en la garganta y otro en el estómago. Necesito contarte que no sabía qué iba a pasar y cómo me iba a comportar. A veces me doy miedo porque no sé por dónde puedo salir. Llego a ser impredecible incluso para mí misma. Necesito contarte que mis pensamientos estuvieron todo el día en una feria. Se subieron a todas las atracciones posibles: norias, ascensores con caída libre, toboganes, atracciones a oscuras, toro mecánico e hinchables. Luego decidieron tirarse a la piscina de bolas. Comprenderás que seguirles el ritmo era demasiado complicado así que decidí dormir para dejarles metidos en la piscina el resto del tiempo. Cuando me desperté yo, ellos se habían dormido(o por lo menos estaban descansando)... y ya quedaba menos para verle. 
Y la noche se pasó bailando. Bailando y a 2cm de su boca, que eran dos cm del infierno en ese momento. Ojos color azabache gritando en silencio. (Los míos también gritaban). Que el tiempo se le pasaba volando. Que había escuchado la conversación de las pajitas- plásticos y que era algo "muy yo". Que le encantaba todo lo que hacía. Que la coleta me quedaba tremendamente bien. Que estaba guapísima. Que qué me iba a decir él, si hiciera lo que hiciese yo me iba a ver igual de guapa. Que era muy aleatoria. Que era especial. Que no era parte de la "gente". Que era consciente de que nos lo pasábamos genial juntos. Nos reíamos en exceso. Que pensaba en mi cada vez que se volvía a casa. Que por qué no le respondí el último mensaje. Que le hubiera encantado seguir hablando de tonterías conmigo. Que le gustaría no sentirse mal. Que no puede evitarlo. Que no puede nada conmigo. (Que no quiere, le dije). Que no me rayase, fue la conclusión. 
Aquí, en estas letras transparentes (véase mi valentía) te repito lo que mis ojos te decían y alguna palabra pudo hacer sonar: sí. Estoy viendo al "alemán que me gust" y te tengo a ti en frente y no me apetece ni mirarlo. Hacía mucho tiempo no sentía esto, te contaría mi vida entera pero, sobre todo, me encantaría saber toda la tuya. Con pelos y señales. Cada cosa que te ha dolido. Cada cosa que te ha hecho feliz. Hace dos semanas que no pienso en otra cosa cuando me voy a dormir. Hace dos semanas que el cojín que tengo de decoración, ha pasado a ser mi abrazo nocturno. Me siento fatal por ello. Tienes novia. Y sí, sé que no duermes en su casa hoy, por ejemplo pero... "no nos rayemos". No sé si sería mejor olvidarnos o no de todo lo que hemos hablado, pero que sea lo que tenga que ser. Quiero que sigamos...¿como si nada?...Hay costumbres que se cogen muy rápido.
Hay distancias difíciles de dejar, pero es que hay otras que dejarlas, acuchillan a menos 20 grados y no dejarlas, arden.



Navidad, te has adelantado

No hay comentarios:

Publicar un comentario