“ No sé si será más fácil para mi perdonarme o para ti perdonarme, pero qué escenario mas monocromático. Tu fantasma  me pasa todo el día por delante y tu nombre pasea por las esquinas de mi cabeza. Tu recuerdo me pesa, pero el arrepentimiento más. El otro día leí una frase que decía que para curar una herida había que empezar a darle amor desde la raíz, pero tengo un problema: a esa raíz no quiero darle besos. No quiero tener ningún tipo de contacto con aquello que arrancó lo que teníamos. Y sé que fui yo quien creó la raíz por esa ansia que tengo de vivir cada segundo como si el siguiente no existiese, pero me duele admitirlo. Duele admitir además que ha sido repetitivo. Duele admitir que, efectivamente, el ser humano es el único animal que tropieza varias veces con la misma piedra. Coger la raíz para darle un beso sería como mirarme en el espejo y ver una herida abierta. La herida del error. El error que pesa. Me dijiste hace unos días que lo más fácil de todo esto sería poder retroceder el tiempo. Y sí... Ojalá pudiera. Ojalá lo pudiera hacer para no haber mandado a la mierda esto. Tu fantasma vuelve por la mañana, por la tarde y por la noche. Cuando estoy aburrido y cuando estoy ocupado. Cuando trabajo y cuando estudio y cuando paseo. Cuando me cruzo con esa heladería. Cuando me apetece reflexionar y cuando miro las estrellas.

Espero que la próxima vez que me abra en canal con alguien, esa persona no encuentre tanta mierda como has encontrado tu. Espero que mis acciones de ahora en adelante estén alineadas con quien soy y quien quiero ser. Espero que seas feliz, que sigas destruyendo tus barreras y sigas siendo luz en este mundo putrefacto, porque me has demostrado que aquí hay cabida para seres con tanta fuerza espiritual como tú. Pero ¿sabes? Lo que más quiero ahora mismo es que, como me dijiste hace un tiempo, nos recordemos sin dolor dentro de poco.”

Suenan los Beatles en mi cabeza mientras escribo esto metida en tu cabeza y mezclando lo que leo entre líneas de lo que me dices, lo que me dijiste y lo que me escribiste en el libro. Tu fantasma no sale de mi vista y se pasea no solo por las esquinas de mi mente. Ojalá. Todo. Diferente.
Espero recordarte sin dolor pero nunca no recordarte. ¡Me has enseñado tanto de mi misma!

El libro está en mi mochila, mi cuerpo está en clase y yo estoy aquí. Hace 24h que lo tengo y lo leo en bucle. Eso y nuestra última conversación. Me llegaste hondo, eh, mamoncillo.

Nos recordaremos sin dolor dentro de poco.


No hay comentarios:

Publicar un comentario