Se me hace raro estar sentada en la silla con el escritorio en esta nueva disposición. Pero como te decía hoy por teléfono, es la tercera vez en lo que va de semestre que cambio de orden las cosas de mi habitación. "¿Por qué?", me has preguntado. Quería refrescar las energías, de vez en cuando lo necesito.
De lo que no me había dado cuenta es de que cada vez que lo hago coincide en que estoy pensando en algo. Hoy, después de unos días de introspección, por fin he conseguido entender qué me ha estado apretado el pecho últimamente. La respuesta: la velocidad. Y sí, hablo de velocidad y no de celeridad, porque además de la rapidez del movimiento, también hablo de su dirección. ¿Tiene que tener siempre dirección algo que se acelera?
Mientras escribo esto, pienso en lo relativa que es la velocidad (al igual que todo en la vida). ¿Quién dice que pasar de 0 a 100 en una semana es rápido si el Bugatti Veyron acelera eso en 2,6 segundos?
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No sé si me voy a chocar a toda velocidad contra un muro de cemento que se levante de repente o si voy a seguir a toda pastilla sin encontrarme nada que me haga frenar. No sé si vamos a frenar juntos, o si vas a frenar tú en seco o si vamos a decidir acelerar más. No sé si el trayecto va a durar una semana o va a durar un mes o igual un año. Pero tampoco quiero pensarlo más. No quiero pensar en la velocidad a la que estamos acostumbrados a llevar esto. No quiero pensar en lo político-socialmente correcto. Quiero que sigamos así. Esto ha sido un descubrimiento inesperado de dos gotas de algún líquido que ha formado una mezcla homogénea y que puede - o no - continuar. Quiero seguir girando para que no sea yo la causa de que se pierda la homogeneidad de este encuentro solo por miedo. Quiero seguir siendo consciente de que tú eres A y yo soy B, y de que aunque esta mezcla me resulte inverosímil e increíble, todo tiene su tiempo. Tiempo que veces dura un segundo y, otras veces, años. Quiero seguir sintiendo, porque ese debe ser el mejor velocímetro.
Tal vez removiendo las energías mis preguntas consiguen respuestas, porque se me hace raro estar sentada en la silla con el escritorio en esta nueva disposición y con esta nueva conclusión.
Ayer, a punto de dormirme, me puse hacia mi derecha en posición fetal y crucé los brazos delante de mi imaginando que eran los tuyos y que me estabas dando un abrazo fuerte, de los de siempre antes de dormir.
Día 9317 de vida. Primera vez que siento que mi cama de 0.90cm me queda grande. Qué raro se me hace echar de menos a estas horas y a esta velocidad.
Ayer, a punto de dormirme, me puse hacia mi derecha en posición fetal y crucé los brazos delante de mi imaginando que eran los tuyos y que me estabas dando un abrazo fuerte, de los de siempre antes de dormir.
Día 9317 de vida. Primera vez que siento que mi cama de 0.90cm me queda grande. Qué raro se me hace echar de menos a estas horas y a esta velocidad.
Ojalá en mi reloj y cronómetro mental se difumine el calendario y se nitiden las emociones.

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