Las fotos para mi, son un bálsamo para el alma.
Cada foto me inspira algo, me recuerda algo, me transporta.
Nunca una foto evoca malos ratos. Tal vez malos tiempos, pero siempre en la foto sale ese rayito de luz durante ese túnel que atravesaba.
Las fotos me dibujan sonrisas en el corazón y me recuerdan lo mucho que quiero a la gente que he tenido en mi vida a lo largo de estos 23 años. Muchas veces no lo pienso, pero cuando me paro a analizar cuánta gente me ha aportado cuánta felicidad durante mi vida, me siento una persona afortunada.
A veces, durante el camino nos aferramos a cosas que no tienen apenas valor, a problemas que pueden no ser tan grandes si sabemos verlos de otra manera o si podemos dividirlos compartiendo nuestras preocupaciones con nuestros seres queridos... a veces nos encerramos en una isla y no nos damos cuenta que estamos ahí hasta que recordamos esos tiempos en los que estábamos fuera de ella.
A mi yo, quiero pedirle que no se acostumbre a esa isla, que recuerde siempre que los amigos y la familia son un tesoro palpable que hacen una tarea "invisible" e increíblemente importante en mi vida. A mis fotos quiero darles las gracias por recordarme a qué sabe la felicidad.
Nota mental: BUENOS DÍAS CUARTELILLO.
Hoy me he despertado agradeciendo a la vida por vosotras.
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