Déjame decirte. Déjame decirte que si tú no fueras tú o tal vez yo no fuera yo, hace varios años que hubiera pasado lo que está pasando. Rectifico: lo que creo que está pasando. Digo creo porque no sé qué pensar. Si tú no fueras tú o yo no fuera yo y tuviera la suficiente valentía de decir siempre lo que de repente creo que siento, los últimos tres 'creo' no existirían. Pero existen. Porque tú eres tú y yo soy yo. Déjame decirte que, cuando tú eres tú, me sorprendes. Me encantas. Y sé que aún me falta una gran parte de 'tú' que no me has dejado ver y sería una de mis favoritas. A veces no te espero tan tú y otras no te espero tan poco tú. Vamos, que no se por donde cogerte (ni por dónde cogerme)pero, déjame decirte, que adoro los momentos muy tú y aborrezco en los que eres poco tú. En ellos podrías(mos) ponerte(nos) en la cara el aviso de: peligro, alta tensión. Pero para qué. Es más fácil  disimular, falsificar, taparse, esconderse, refugiarse, protegerse.

En esos momentos en los que eres muy poco tu son en los que me sería de gran utilidad el superpoder que tanto quiero.  Bueno, déjame decirte que entre TODOS los que me encantaría tener, el de leer la mente lo pongo en la primera posición de la lista. 



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