A través del cristal siempre es verano. Dentro podemos estar a -20 grados. Así que, qué sería de la vida sin los amigos que intentan devolver las ganas de vivir
de día y la paz para dormir de noche. Qué sería de la vida sin los amigos que saben
cuándo y
a qué llamar, qué
escribir o cómo actuar desde el
silencio. Qué sería de la vida sin los amigos que dan una patadita en el culo, alegran el alma, recuerdan
lo realmente importante de la vida y ofrecen lo que más se necesita.
Que sería de mi vida sin mis amigos que insisten en romper la burbuja hasta que consiguen sentarse a mi lado y descongelarlo todo un poco.
G R A C I A S
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