NI CONTIGO NI SIN TI
Eran las 21:22 de una tarde de invierno. Iba de vuelta a casa después de pasar una tarde navideña con ellas. Caminaba por la calle más desconocida de toda la ciudad. Hablaba conmigo misma, como siempre que estoy sola escuchando música. Pensaba en por qué te empeñas en tenerme siempre ahí, si los dos sabemos que entre nosotros no pasará nada, nunca. En la forma que te echo de menos cuando no hablamos. Estaba sonando mi canción favorita. Levanté la mirada para mirar la calle y vi una sombra al final. Era muy raro que hubiera gente por esa calle, a esa hora. Seguí caminando y cada vez estábamos más cerca. ¿Chico o chica? Chico. Parecía él. No podía ser. Imposible. No sé por qué, sin casi reconocerle no podía caminar de los nervios. Le vi de cerca. Estábamos a menos de un metro. Y sí, era él. Odio que tenga esa sonrisa. Nos saludamos y como siempre: nuestras tonterías. Ojos de arma letal. Esa sudadera azul le quedaba perfecta. Después de mucho tiempo, congelándonos seguimos cada uno nuestro camino. Cogí mi Ipod (por hacer algo) y me di la vuelta a ver él qué hacía. Parece que seguía caminando. Tenía la esperanza de que se hubiera dado también el la vuelta. Pero no. Llegué a casa. Cogí mi móvil. Había un mensaje suyo:
"Si cuando me di la vuelta no te hubiese visto con el Ipod, todo habría sido diferente"
Nos queremos de forma diferente
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